Otoemisiones acústicas en Tucumán. La prueba del oído de tu bebé.
Las otoemisiones acústicas (OEA) son el estudio que revisa la audición del recién nacido. Se apoya una oliva blanda en la entrada del oído, se envía un sonido suave y el equipo mide si el oído interno devuelve su eco. No es invasivo, no duele, no lleva anestesia y se resuelve en pocos minutos.
El protocolo indica hacerlo en los primeros días de vida, y el estudio también se hace en bebés y chicos más grandes. En San Miguel de Tucumán, siempre con turno previo.
¿Qué son las otoemisiones acústicas?
El oído interno no sólo recibe sonido: cuando funciona bien, también produce un sonido propio, muy suave. Como un eco. El estudio de otoemisiones manda un sonido al oído del bebé y escucha si ese eco vuelve.
Al estudio en sí lo vas a ver como OEA o emisiones otoacústicas. Y al control del que forma parte lo vas a ver como screening auditivo neonatal, pesquisa auditiva neonatal (así lo llama el Programa Nacional) o, simplemente, la prueba del oído. En algunos países a ese control le dicen tamizaje auditivo. En Argentina ese control se hace con otoemisiones acústicas; en bebés con factores de riesgo se suma otro estudio, los potenciales evocados.
Es importante que sepas qué mide y qué no mide. Las otoemisiones informan si el oído interno está respondiendo dentro de lo esperado. No determinan cuánto oye tu bebé, ni el grado ni el tipo de una eventual pérdida auditiva. Es un estudio de pesquisa: detecta a quién hay que seguir estudiando. No es un diagnóstico, y no reemplaza el control con el pediatra ni con el otorrinolaringólogo.
Tampoco evalúa lo que pasa más allá del oído interno. Si la dificultad está en el nervio auditivo, las otoemisiones pueden dar normales igual. Por eso, cuando hay factores de riesgo, el protocolo suma los potenciales evocados. Más abajo te explicamos la diferencia.
Tu bebé no pasó la prueba en la maternidad. Respirá.
Si saliste de la maternidad con un papel que dice que tu bebé "no pasó", lo primero es esto: un primer resultado alterado no supone que tu bebé tenga una pérdida auditiva — y es imprescindible repetir el estudio para confirmarlo. No lo decimos para tranquilizarte. Lo dice textualmente el manual de Pesquisa Neonatal Auditiva del Ministerio de Salud de la Nación, que es la norma con la que se trabaja en todo el país.
Las dos mitades van siempre juntas: la que calma y la que empuja al control.
Qué quiere decir "no pasa" (y qué no quiere decir)
El resultado de las otoemisiones es binario: pasa o no pasa. No es un número, no es un porcentaje, no es un diagnóstico. Vas a ver la misma cosa escrita de muchas formas: "no pasa", "refiere", "refer", "fallo", "resultado positivo", "OEA ausentes". Todas quieren decir lo mismo: el equipo no registró la respuesta que esperaba y hay que volver a mirar.
"Positivo", en un estudio de pesquisa, no quiere decir enfermo. Quiere decir seguimos mirando. La palabra está mal elegida y genera un susto que no corresponde: tanto, que el comité internacional que fija los estándares (JCIH) recomendó en 2019 dejar de usar el término "refer" justamente por lo confuso que resulta.
Por qué un "no pasa" muchas veces no es un problema de audición
La norma nacional enumera las causas más frecuentes de un "no pasa":
- Restos del nacimiento dentro del conducto: líquido amniótico, vérnix o cerumen tapando la entrada del oído. Es la causa más común en los primeros días.
- El estudio hecho muy temprano. Por eso se espera a que pasen las primeras horas de vida: el criterio publicado por el Ministerio de Salud Pública de Tucumán es hacerlo en un recién nacido de más de 48 horas de vida, o al alta, cuando está estable. Hacerlo demasiado pronto aumenta los resultados alterados.
- Ruido en la sala en el momento de la prueba.
- El bebé llorando o moviéndose durante el registro.
- La oliva mal colocada. El manual oficial señala la mala obturación del conducto y la inadecuada colocación de la sonda como el principal factor de error del estudio.
- Una otitis o líquido en el oído medio. Es una causa frecuente y en general transitoria, pero mientras está sí afecta la audición, por eso el otorrinolaringólogo la revisa y la trata antes de seguir con otros estudios.
- Patologías del oído externo o del oído medio, incluidas malformaciones. Son menos frecuentes y necesitan evaluación del otorrinolaringólogo.
La mayoría de estas causas no implica una pérdida auditiva permanente, pero ninguna se puede descartar sin repetir el estudio. Por eso el protocolo manda repetirlo.
Cuándo hay que repetirlo
El protocolo nacional es claro: los bebés que no pasan la primera prueba deben repetirla antes del mes de vida, con la misma técnica. No se salta a otro estudio. Se repite este.
Ese plazo no es un capricho administrativo. Las primeras doce semanas de vida son especialmente importantes para el desarrollo de las vías auditivas, y la detección temprana se asocia con un mejor desarrollo del lenguaje hablado. El riesgo más real de todo este circuito no es el resultado: es que la familia no vuelva al control.
Qué viene después si vuelve a no pasar
Si el bebé no pasa la segunda vez, el camino que marca la norma es este:
- Consulta con el otorrinolaringólogo, que revisa el oído con otomicroscopía y trata primero cualquier causa mecánica (cerumen, líquido en el oído medio, conducto no permeable).
- Impedanciometría (timpanometría) y reflejos acústicos, para ver el estado del oído medio.
- Potenciales evocados auditivos (PEATC), que en su versión diagnóstica miden umbrales y permiten establecer el grado de una eventual hipoacusia.
- Recién ahí, con todo eso sobre la mesa, se llega a un diagnóstico y, si hace falta, a un tratamiento.
Si hace falta avanzar con el otorrinolaringólogo, te explicamos cómo sigue el circuito y qué necesitás.
Escribinos y te decimos qué traer y cómo preparar al bebé. Atendemos con turno previo.
Cómo es el estudio, contado como es.
No hay pinchazos, no hay ayuno, no hay medicación y no hay anestesia. Esto es todo lo que pasa.
Llegan al consultorio
Lo ideal es que el bebé venga recién comido. Después de la teta o la mamadera suele quedarse dormido profundo, y así el estudio sale mejor. No necesita estar dormido: alcanza con que esté quieto y tranquilo.
Antes de empezarSe apoya la oliva
Es una oliva blanda, del tamaño de la punta de un dedo. Se apoya en la entrada del conducto y tiene que quedar bien sellada: no se introduce en profundidad, no lastima y no molesta. Que selle bien importa, porque una oliva mal colocada es el motivo técnico más común de un registro que hay que repetir. Muchos bebés se lo hacen durmiendo.
Sin dolorEl equipo escucha
Se envía un sonido suave y el equipo registra la respuesta del oído interno. Se hace en los dos oídos, uno por vez. Durante esos minutos pedimos silencio en el consultorio: el ruido de fondo es una de las cosas que más arruina el registro.
Los dos oídosEl resultado
El equipo analiza la respuesta y da el resultado de forma automática: pasa o no pasa. Te lo explicamos ahí mismo, con lo que significa y con lo que hay que hacer después.
Pasa / no pasaCómo se lee el resultado: pasa, no pasa, ruidosa.
El papel que te dan es corto y usa palabras que nadie te explica. Esto es lo que quiere decir cada una.
El oído interno respondió dentro de lo esperado en ese momento. Es una buena noticia, y no es un salvoconducto de por vida: más abajo te contamos por qué el seguimiento sigue importando.
El equipo no registró la respuesta esperada. No es un diagnóstico. Lo que corresponde es repetir el estudio, con la misma técnica, antes del mes de vida.
Suele querer decir que había demasiado ruido durante el registro y el equipo no pudo leer bien la respuesta. En general es un registro que hay que repetir en mejores condiciones. Es vocabulario coloquial, no un resultado normado: lo que dice tu informe lo tenemos que ver nosotras.
Si el estudio no se pasa dos veces, o si hay antecedentes de riesgo auditivo, el circuito sigue con el otorrinolaringólogo y con otros estudios. No es un diagnóstico todavía: es la etapa en la que se estudia de verdad. Ninguno de estos resultados se interpreta a distancia. Si tenés el informe en la mano y no lo entendés, traelo y lo miramos juntas.
¿Cuándo hay que hacerle el estudio de audición a un bebé?
Es el control que corresponde a cualquier bebé, aunque no haya ningún antecedente ni ninguna sospecha.
Pasa. Si nació en una institución que no lo realizó, o si se fueron de alta antes, el estudio se puede hacer igual después. Cuanto antes, mejor.
El protocolo indica repetir la prueba antes del mes de vida, con la misma técnica.
Antecedentes familiares de hipoacusia, prematurez, internación en neonatología, ictericia severa con exanguinotransfusión, infecciones durante el embarazo (citomegalovirus, rubéola, toxoplasmosis, sífilis, herpes), meningitis, medicación ototóxica, anomalías craneofaciales.
Estos bebés necesitan seguimiento auditivo durante los primeros años, aunque hayan pasado el screening.Si no responde a su nombre, dejó de balbucear o el lenguaje no aparece como esperabas, el estudio también se hace en niños de más edad.
La norma nacional es explícita: la sospecha de los padres debe ser atendida aunque el bebé haya pasado la pesquisa. Si algo no te cierra, consultá.
¿Cómo sé si mi bebé escucha bien?
Ninguna de estas señales alcanza por sí sola para decir que un chico no oye, y tampoco hace falta que se cumplan varias. Si algo de esto te llama la atención, aunque sea una sola cosa, consultalo: primero con tu pediatra, y con nosotras cuando haga falta evaluar la audición.
De 0 a 3 meses
- No se sobresalta con un ruido fuerte.
- No se calma con tu voz.
- No reacciona a sonidos cuando está despierto y tranquilo.
De 3 a 6 meses
- No gira la cabeza buscando de dónde viene un sonido.
- No le llaman la atención los juguetes con ruido.
- No responde cuando le hablás.
De 6 a 12 meses
- No balbucea o dejó de hacerlo.
- No responde a su nombre.
- No entiende palabras simples como "chau" o "no".
De 12 a 24 meses
- No dice ninguna palabra.
- No sigue consignas simples.
- Necesita el volumen muy alto.
- Te mira la boca fijo cuando le hablás.
Y una advertencia que casi nadie hace: haber pasado la pesquisa al nacer no descarta para siempre una pérdida auditiva. Algunas formas aparecen después del nacimiento o avanzan con el tiempo. Por eso el seguimiento importa.
Consultar por mi hijo/aOtoemisiones, potenciales evocados o audiometría: en qué se diferencian.
Pensá el oído como una cadena: oído externo → oído medio (tímpano y huesitos) → oído interno o cóclea → nervio auditivo → cerebro. Cada estudio mira un nivel distinto de esa misma cadena. Ninguno reemplaza al otro: se complementan.
| Característica | Otoemisiones (OEA) | Potenciales evocados (PEATC / BERA) | Impedanciometría | Audiometría |
|---|---|---|---|---|
| Qué mira | El oído interno (cóclea) | Toda la vía auditiva: la cóclea, el nervio auditivo y el tronco cerebral | El oído medio: tímpano y huesitos | La audición como experiencia completa |
| Qué contesta | ¿El oído interno responde? Sí o no | ¿La señal llega al cerebro, y con qué umbral? | ¿Hay líquido o algo que traba el oído medio? | ¿Cuánto oye realmente? |
| ¿Da un umbral? | No | En su versión de screening, no: da pasa / no pasa. En su versión diagnóstica, sí: establece umbrales por frecuencia | No | Sí |
| ¿El bebé tiene que colaborar? | No | No | No | Sí: hay que responder |
| ¿Tiene que estar dormido? | No. Quieto y tranquilo alcanza | Sí. Algunos chicos necesitan sedación | No | No aplica |
| ¿Duele? | No | No. Son electrodos adhesivos sobre la piel, no agujas | No | No |
| Cuándo se usa | Primer filtro, en todo recién nacido | Cuando no pasa dos veces, o si hay factores de riesgo | Para descartar la causa mecánica | Desde que el chico puede responder consignas |
Una aclaración que a veces confunde: PEATC, PEAT, BERA y ABR son el mismo estudio con distintos nombres. Si te dieron una orden que dice "BERA", es eso. Y si lo que te indicaron es una audiometría o una impedanciometría, esos estudios los hacemos acá mismo.
Y una segunda, que casi nadie explica: el PEAA (potenciales evocados auditivos automatizados) no es el mismo estudio que el PEATC diagnóstico. El PEAA es la versión de pesquisa: da un resultado automático de pasa / no pasa, igual que las otoemisiones, y se usa sobre todo en bebés con antecedentes de riesgo. El PEATC diagnóstico es el que establece umbrales por frecuencia y necesita un profesional que lo interprete.
El estudio auditivo del recién nacido está garantizado por ley.
La Ley Nacional 25.415, vigente desde 2001, establece que todo recién nacido tiene derecho a que se estudie tempranamente su capacidad auditiva, y que ese estudio es obligatorio antes del tercer mes de vida. En Argentina, ese estudio se hace con otoemisiones acústicas.
El artículo 3 es el que casi nadie conoce y el que más conviene saber. La Ley 25.415 incorporó estas prestaciones al Programa Médico Obligatorio, de modo que las obras sociales regidas por leyes nacionales y las empresas de medicina prepaga están obligadas a cubrir el estudio, el tratamiento, los audífonos y prótesis auditivas y la rehabilitación fonoaudiológica. Cómo se tramita —y qué pasa con las obras sociales provinciales— depende de cada cobertura: escribinos con el nombre de la tuya y te decimos qué necesitás.
El Programa Nacional pide hacer la pesquisa dentro del primer mes de vida, llegar al diagnóstico antes de los 3 meses y empezar el tratamiento antes de los 6. Es lo que internacionalmente se conoce como la regla 1-3-6.
En Tucumán rige además el Programa Provincial de Detección Precoz y Tratamiento de las Hipoacusias Neonatales (Resolución 271/2009 del SI.PRO.SA.), que se propone screening al 100% de los recién nacidos de la provincia.
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Podés conocer el trabajo de Florencia Haustein y Carolina Obeid en la presentación del consultorio.
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